El duty free
 Fuente:Martín Rodriguez - Prensa Libre  
 Fecha: 12/05/2009

Hay programas de esta administración que sí son necesarios, aunque muy opacos —como los de las transferencias condicionadas—, otros que son clientelismo puro disfrazado de solidaridad (como bolsas de comida o comedores en los que se deja entrar a cualquiera, y no solo, por ejemplo, a desempleados), y otros que son obstrucción de verdadera solidaridad, como el de los asilos y hogares de niños.

Y esta política de obstrucción de solidaridad no es un invento, sino una continuidad de este “Gobierno de Álvaro Colom” (no dice que no se llama “Gobierno de la República, administración Colom” como debería). Es una vergüenza que hayan mantenido la corrupta concesión de las tiendas que no pagan impuestos en el aeropuerto La Aurora.

La anterior administración —de José Manuel Moreno— dio en su último mes la concesión a la empresa panameña Wisa de 10 locales de mil 229 metros cuadrados, por US$4.5 millones y sin licitación previa. Una shucada. Y la administración “solidaria”, de Juan José Carlos, permitió que para llegar a las terminales haya que pasar por las tiendas de los panameños. Esto, a costa de perjudicar a la Sociedad Protectora del Niño, a la Asociación de San Vicente de Paúl y al Centro de Integración Familiar, a quienes refundieron en seis locales, con la mitad de espacio. Y en solo tres meses bajaron sus ventas en 35 por ciento.

La Sociedad Protectora del Niño lleva 89 años funcionando, y atiende a tres mil 200 niños todos los días, para que no estén en la calle. Eso es solidaridad. El vicepresidente Espada —quien dijo que revisaría las concesiones del aeropuerto— está enterado del asunto. El presidente Colom también. Y no entiendo por qué no hacen nada. ¿Dónde queda el discurso de la solidaridad? ¿O el de la importancia de una reforma fiscal?

No cobrar impuestos en la sección Duty Free de un aeropuerto debería ser para ayudar a organizaciones caritativas, con trayectoria, no para beneficiar a empresarios sucios. Si no, pues continuemos con la fiesta de las excepciones tributarias para empresas, y enfoquémonos en mini reformas fiscales que intentan pasar en el Congreso a punta de diputados ineptos o incitadores a delitos —porque no hay otro calificativo para la amenaza de golpe de Estado del congresista Samayoa—.

Así no se juega. El discurso es muy importante en política. La administración Berger se puso de bandera la transparencia, y aunque la manchó en muchas ocasiones, deja por ejemplo el legado de Guatecompras, que sería impensable desechar y ya está institucionalizado. Y sí, el país tiene muchos corruptos en el poder —público, privado, civil, en todos los espacios de poder—, y necesitamos enfrentarlo.

La administración Colom se puso de bandera la solidaridad —que mancha en muchas ocasiones— y esperemos que deje de legado un programa de transferencias condicionadas transparente, institucional, no clientelar. Y sí, el país es desigual y necesita de mucha solidaridad.

Pero no mantengamos manchas contrarias al discurso, con corrupciones tan evidentes. Están a tiempo, y esos niños y ancianos lo necesitan.

PS. Como ciudadano, me sumo a la exigencia de que este gobierno proteja a Iduvina Hernández y a Claudia Samayoa, por las amenazas recibidas, y encierre a los responsables.

martinpellecer@gmail.com